Durante todos estos años trabajó también como empleado en diversas empresas. No dejó de pintar. Es al final de ese período cuando se inicia su evolución hacia el arte con componente de abstracción. Todo lo que expresa es la representación de una idea. De algo intangible como “Alegría”, “Recuerdo”, etc. Realizando una pintura conceptualmente abstracta, alegórica, simbólica. Son tan solo la representación de las ideas o sentimientos que quiere expresar.
Hacia 1965, con su amigo Alexandre Cirici Pellicer (1914-1983) realiza varios modelos industriales para cosmética y perfumería, en los que colabora también Lluís Crusellas. En esa época Alexandre Cirici está en la dirección de ADI-FAD, escribe sobre arte y es un crítico cuya formación y experiencia aún hoy día se recuerdan. Cirici fue el primer promotor del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y Presidente de la Asociación de Críticos de Arte.
Es al final de esta época, que la abstracción en sus culturas ya no reflejan los detalles “atormentados” e inicia líneas de más suavidad.