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El fantasma de Wall Street




Comentario del autor

Los fantasmas no existen, pero los hay. Y el exponente de ello lo encontramos en las bolsas donde se cotizan los valores. En 1968 diversas bolsas de diversos países sufrieron unas alteraciones que nadie se explicó. Su origen es evidentemente desconocido.

Ahora, ya desde 1929 se conoce el origen de la gran crisis, pero nadie pudo demostrar el exceso de pánico que causó en la bolsa de New York, que se extendió en cuestión de horas.

Los fantasmas no existen, pero influyen notablemente en las decisiones bursátiles. Son los que transmiten los sobresaltos, tanto los que trabajan para las alzas como para las bajas. Los fantasmas son muchos, son muy antiguos. Su barba y sus ojos que todo lo ven. Su boca lo traga todo y hay muchos humanos que los alimentan para beneficiarse.

J.M. de L.A.

El fantasma de Wall Street
Bronce, 1968
(45cm x 12cm x 9cm)
Colección privada 1/3
Colección J. Autrán 2/3
Colección privada 3/3